lunes 25 de agosto de 2008

Infidelidades 2


La segunda infidelidad se produjo algún tiempo después. Mi actual Esposa estaba entonces estudiando en la Universidad y se rodeó allí de un grupo de amigas. Yo salía en ocasiones con ellas, pero en otras, mi Esposa me decía que tenía ganas de salir sólo con ellas y yo me tenía que quedar solo en casa, pues ya estábamos casados para entonces. Lo que ahora voy a contar ocurrió por aquel entonces, pero sólo me fue confesado por mi Esposa algún tiempo después.

A ellas les gustaba ir a bailar a una discoteca de Madrid frecuentada por inmigrantes negros. Una de aquellas noches, mi Esposa (según me contaría posteriormente) estaba especialmente excitada sin saber muy bien por qué. Al llegar a la discoteca, pidieron todas las amigas sus consumiciones y se dirigieron a la pista. Como en otras ocasiones, la llegada de un grupo de cinco o diez veinteañeras, no pasó desapercibida a los hombres que abarrotaban la sala y, de manera constante, los inmigrantes y los propios españoles intentaban ligar y bailar con mi Esposa y sus amigas.

Tras un rato en la pista, un negro se dirigió a mi Esposa sonriente. Y Ella también le sonrió: era un hombre alto, guapo y sobre todo, muy musculoso. Según dice mi Esposa, tenía el cuerpo de un atleta de velocidad. Ella se sintió automáticamente atraída por él y el hecho de que fuera negro, según me confesaría meses después, le excitó doblemente. Se puso a bailar con él y a los pocos minutos se besaban apasionadamente en mitad de la pista. Sus amigas se quedaron alucinadas porque sabían que mi Esposa y yo convivíamos desde hacía un par de años, pero tampoco ninguna le dijo nada en contra. Antes al contrario, ellas (a pesar de que alguna también estaba emparejada) comenzaron a bailar y a coquetear con los amigos del atleta.

Mientras, y sin atenderlas, mi Esposa introducía la mano dentro del pantalón del negro y él hacía lo propio, magreándole los pechos por encima del vestido. Cuando mi Esposa se sintió plenamente excitada, tomó a su amante de la mano y se lo llevó fuera de la pista. Esquivando parejas y en mitad de la penumbra, se introdujo con él en el servicio de mujeres. Había otras mujeres dentro, pero Ella es muy decidida y no tuvo ningún reparo en colarse en uno de los servicios con su amante a cuestas ante la sorpresa divertida de las mujeres que allí estaban. Una vez allí dentro, le quitó al atleta la camisa admirando su magnífica musculatura negra y su abdominal perfectamente definido. Le bajó los pantalones y calzoncillos y apareció ante ella un pene enorme, de más de veinte centímetros, en estado de semierección. Mi Esposa se inclinó ante él y comenzó a hacerle una felación. Nuevas mujeres entraban al servicio y golpeaban la puerta pero mi Esposa no podía responder nada ocupada como estaba. El negro gemía y gemía mientras mi Esposa se tragaba su verga. Entonces mi Esposa sintió deseos de ser penetrada y le pidió que fuera a por condones. El atleta se resistió, pero al fin, no tuvo más remedio que salir solo del servicio mientras mi Esposa le esperaba encerrada y húmeda. A los cinco minutos, el atleta volvió diciendo que no había encontrado preservativos. Mi Esposa le dijo que entonces no había nada que hacer y salieron del servicio ante la sorpresa de las mujeres que allí estaban.

Al volver a la pista, sus amigas y los inmigrantes habían trabado una cierta amistad y otra de sus amigas ya estaba besándose con uno de ellos. Entre besos y caricias continuó la noche, hasta que el amante de mi Esposa les propuso seguir la fiesta en su piso. Ella habló con una de sus amigas para que le diera un condón. Abrazada a él como si fuera su novia y besándose como enamorados ante la sorpresa burlona de sus propias amigas, mi Esposa y el resto del grupo fueron a la vivienda de los inmigrantes. Al llegar, el atleta tomó a mi esposa de la mano y la condujo a su habitación. Allí la desnudó mientras él permanecía vestido. Mi Esposa se sentó en el borde de la cama y él se arrodilló para lamerle el Trono. Así, humillado ante Ella consiguió que alcanzara un orgasmo. Fue entonces cuando él se abalanzó sobre ella y sacó semierecto su pene del pantalón. Mi Esposa volvió a metérsela en la boca y le dio placer con su lengua. De nuevo sentían ganas de follar y el negro tumbó a mi mujer en la cama y con sus fuertes manos separó sus piernas dejando su Trono abierto y húmedo. Ella le ofreció el condón y él se negó a utilizarlo. Entonces, todo comenzó a desvanecerse. Él pertenecía a otra cultura y no sabía hablar español con fluidez. Todo se fue difuminando. Mi Esposa se vistió y salió de la habitación con sus amigas. En el salón siguieron besándose pero ya era tarde y al poco se fueron. Mi Esposa no contó a sus amigas que al final la relación no se había llegado a consumar. Mi Esposa no me contó nada al llegar a casa y yo nunca advertí al quedar con su grupo de amigas durante los siguientes meses que todas ellas sabían que yo era un cornudo.

jueves 14 de agosto de 2008

Infidelidades 1

La infidelidad es una de las cuestiones que resultan más humillantes para mí. Pero a la vez, quizá la más embriagadora y a la que me resulta más difícil negarme. Mi Esposa cree que una mujer para sentirse verdaderamente satisfecha necesita de más de un hombre. Sólo así se siente plenamente femenina y dominante. Atraer a otro hombre (desconocido o no) flirteando, bailando y luego llevárselo a la cama, supone un goce que cualquier mujer disfruta. Saber que su obediente y cornudo marido está mientras en casa, atento a cualquier pitido del móvil que le anuncie que su mujer está aprovechando de su poder hacia él y luego la esperará deseando oler en su cuerpo los efluvios de su aventura está al alcance de las mujeres que saben cuál es su verdadero sitio y cuál es el de sus esposos. El de ellas: el de mujeres dominantes y con las ideas claras; el de los maridos: el de la obediencia y la sumisión.

Dicho esto, mi Esposa me ha ordenado que escriba en una serie las ocasiones en que me ha puesto los cuernos. Yo voy a contar las cosas de forma gráfica a partir de sus confesiones posteriores, porque en muchos casos, no estuve delante. Comenzaremos por la primera, la única que no fue consentida por mí. Éramos entonces novios y hacíamos unas vidas bastante independientes. Ella estaba en un club de montañismo y en ocasiones se iba de acampada con los del grupo. Uno de los jefes del grupo le gustaba. Era un tipo guapo y moreno, con el pelo largo. Ella me había dicho que le gustaba, simplemente. Yo no le daba importancia. Lo que no me dijo es que en aquellas acampadas había algo más que excursionismo. Una noche, tras cenar y a la sola luz de una hoguera, entre risas y bromas, organizaron un juego de masajes y cada miembro del grupo eligió a otra persona para masajearla. Mi Esposa fue elegida por el moreno y se tendió boca abajo con sus pantalones cortos y su camiseta sobre un colchón de campismo bajo el cielo de estrellas. Él comenzó el masaje y poco a poco la fue excitando. Le pidió entonces que se quitara la camiseta para poderle masajear la espalda a sus anchas y mi Esposa, más excitada, le hizo caso dejando su sujetador al aire. El moreno no desaprovechó la ocasión y pasó sus manos por la espalda de mi Esposa de forma sugerente. En un momento determinado, se atrevió a soltarle el sujetador y al ver que mi Esposa no rechistaba, siguió su masaje bajando con más valor sus manos hasta donde se iniciaban sus pantaloncitos, llegando al final a meterle la mano por debajo y tocándole el culo. Entonces, al ver que Ella disfrutaba mientras él adoraba su cuerpo, él la propuso entrar en el albergue, donde estarían solos. La tomó de la mano y mi Esposa, sujetando a duras penas su sujetador contra su pecho y llevando la camiseta en su otra mano, entró tras él en la cabaña. Allí, sobre una cama, el monitor la desnudó y estuvo adorando su Trono con su lengua hasta que mi mujer le pidió que la penetrase con vigor. Así lo hizo el macho. Los gemidos de ambos fueron oídos por otros del grupo que también entraron en la cabaña. Eso excitó todavía más a mi Esposa, pues sabiendo que estaba siendo observada y sabiendo que todos sus compañeros sabían que tenía novio (yo), el hecho de que todos supieran que tenía la voluntad y el deseo de ponerme los cuernos públicamente, le excitaba doblemente. Con esa idea en la mente y con las embestidas de su macho alcanzó varios orgasmos aquella noche. Luego durmieron juntos y todo el grupo se enteró al día siguiente de lo que había ocurrido pues fue la anécdota de aquel fin de semana. Después de eso, fueron varias veces más en las que se acostó con él en otras acampadas y todos los del grupo sabían de su romance erótico. Yo, ingenuo de mí, nada supe hasta meses después.

Pero un día encontré en una maleta una foto en la que se les veía besándose. Se lo dije a mi Esposa y Ella al principio lo nego. Pero días más tarde, estando en la cama, me lo reconoció y me contó lo que había ocurrido. Al captar que mi miembro se había endurecido, se rió burlona: "Pero si esto te pone cachondo..." Ese fue el comienzo de todo lo que ha venido después.

miércoles 12 de marzo de 2008

Crisis

Hola de nuevo, amigos. Aquí estamos meses después para continuar con el blog. La causa de la espera ha sido la crisis sufrida en nuestra relación. El verano y la convivencia excesiva trajo como consecuencia una fuerte discusión y una crisis casi decisiva en nuestra relación afectiva. Eso implicaba también la pérdida de la relación de dominación. Mi esposa y yo estuvimos separados y al borde de la ruptura. Lo dejé todo: dejé de depilarme, de llevar bragas y hasta de tener deseos. Pero la realidad del deseo siempre vuelve a cobrar lo que le debemos y esta semana pasada ha cambiado todo y hemos vuelto a las andadas. El pasado lunes, Ella me pidió que volviera a usar bragas y la obedecí. Todavía no hemos aclarado cómo va a proseguir nuestra relación. Lo único que sé es que me ha citado esta noche en su dormitorio a las once y cuarto. Voy ahora mismo para allá. Ya os contaré cuanto suceda...

miércoles 20 de junio de 2007

Más azotes


Otra vez he sido azotado. Mi Esposa no me dejó llegar al orgasmo tampoco el viernes ni el sábado ni el domingo. Y eso que la serví con entrega. Pero estaba enfadada por mi comportamiento de la semana y no me quiso conceder el privilegio del orgasmo. Me llovieron azotes. Cada vez me golpea más fuerte y me dice que voy a llegar a tenerle verdadero miedo. En los últimos días ya tuve que rogarle que no me golpease tan seguido porque no lo podía soportar. Ella me azotaba hasta ponerme al borde del llanto y entonces me pedía que me arrodillase ante su Trono y se lo acariciase y comprobase cuanto se excita azotándome. Dice que ha pasado a ser su actividad favorita. Y me deja el culo cómo veis en la foto. Me anunció que piensa salir un día de estos a acostarse con algún macho y me preguntó qué me parecía. Yo le reconocí su derecho a serme infiel y Ella se rió en mi cara por mi servilismo. Acordándose de su último amante, volvió a correrse. Desde que se inició el mes, Ella ha alcanzado 12 orgasmos y yo tan sólo 5 y de ellos 2 han sido masturbándome como un crío en el servicio, fuera de Su presencia. Ella me obliga a deshoras a masturbarme allí para humillarme más. ¿Qué me esperará este fin de semana? Me ha prometido alguna emoción. Veremos.

sábado 16 de junio de 2007

Sin orgasmos


Durante la semana he tenido mucho trabajo y no pude dormir en casa de mi Esposa hasta el jueves. Para entonces ya le había llevado la contraria en un par de ocasiones y Ella ya me había amenazado: "Prepárate porque el jueves te vas a enterar". El jueves, después de cenar, me dijo que me había hecho un regalo y me mostró unas braguitas preciosas (son las que aparecen en la foto) y me dijo: "¿Te gustan, verdad? Las tendrás que lavar a mano." Pero luego añadió: "Ahora ya sabes lo que te toca, ¿verdad?. Muestra bien el culo que te voy a sacar unas fotos para el blog y luego te azotaré." Así lo hizo. No me azotó mucho, lo suficiente para sentirse húmeda por el Poder que tiene sobre mí. Y entonces me puso a adorar su Trono. Estuve lamiendo durante mucho rato y alcanzó varios orgasmos. Luego permitió que frotase mi endurecido pene contra su pantorrilla mientras lamía uno de sus pezones y ella me acariciaba la espalda. Cuando ya se acercaba mi orgasmo, Ella me dijo: "Ahora a dormir. Te has portado mal estos días y no voy a permitir que te corras. Entiendes que tengo razón, ¿verdad?". Yo admití que así era y entonces Ella me subió bien las bragas, se dio media vuelta y allí me dejó insatisfecho.


La denegación del orgasmo es un placer para sibaritas y tiene varias virtudes para la pareja que paso a enumerar.


En primer lugar, obliga al hombre a asumir su inferioridad sexual ante su Esposa pues es Ella quien decide cómo y cuándo su marido alcanza el orgasmo. Por ello es doblemente eficaz si Ella alcanza el orgasmo unas cuantas veces y mucho más todavía si se mezcla con la infidelidad matrimonial.


Por otro lado, el hombre, al quedar insatisfecho, mantiene en su mente la excitación y la adoración por su Esposa, que es quien ha generado esa corriente de excitación y sumisión. Eso tiene como consecuencia que el marido se sienta más enamorado de su Esposa y por tanto, más dócil a sus caprichos. Esta es una sensación adorable para el hombre pues se siente tan enamorado como cuando era un chiquillo.


Finalmente, el hombre ralentiza su placer lo que hace que éste aumente de intensidad. Es un proceso similar al de cualquier fiesta para los sentidos. En un restaurante, el proceso de comer se enaltece y alarga en el tiempo para aumentar el placer que produce la comida. En un establecimiento de comida rápida, todo es al revés: el placer es fugaz, rápido, para bestias. La denegación del orgasmo incrementa el placer porque convierte el proceso de alcanzar el orgasmo en un proceso mucho más largo e imprevisible, lo que aumenta el placer final. Este proceso es tanto más grato cuanto la Esposa excite al marido. Si Ella no hace nada por excitar a su sumiso esposo, entonces la mente del hombre va a otro sitio y la Energía se pierde. Pero si Ella dedica esfuerzos cada día en excitarnos... entonces el placer que nos concede está a la altura de los dioses.


Así me sentí durante todo el día del viernes: deseando volver a ver a mi amada Esposa. Esto ocurrió durante la noche. Salimos a cenar y al filo de las doce me llevó al dormitorio y me dijo que me iba a azotar por lo malo que había sido durante la semana. Me bajó las bragas hasta medio muslo y me azotó fuerte primero con una paleta de cuero y luego con la fusta fina. Estuve a punto de llorar y fue entonces cuando Ella lo dejó. Me dijo "¿Quires ver cómo estoy?" Y condujo mi mano hasta debajo de sus bragas negras. Estaba muy húmeda. Me puso, como siempre, a adorar su Trono hasta que alcanzó dos orgasmos. Me dijo entonces: "Ahora necesitaría una buena polla. Pero tú te has portado mal y no puedes entrar en el Trono. ¿Lo entiendes, verdad? Mañana ya veremos. Mastúrbate delante de mí." Y allí me puse a cumplir sus órdenes. "Bájate las bragas hasta medio muslo. Quiero verte bien." Y allí seguí un buen rato hasta que Ella vio que se acercaba mi orgasmo. Entonces me cortó en seco: "Basta ya. Súbete las bragas y a dormir. Estás castigado. Como penitencia publicarás todas estas humillaciones en el blog".


Y así he publicado todo, como Ella me ha dicho. ¡Qué ganas tengo de volver a estar a solas bajo su Poder! ¿Me concederá un orgasmo por fin?


domingo 10 de junio de 2007

Unos azotes bien dados conservan la armonía



Ayer por la noche mi Reina me azotó. Es algo que ambos creemos necesario. Durante la semana siempre se producen en un matrimonio pequeñas fricciones, malentendidos, desencuentros, alguna contestación, etc. Mi Esposa ha llegado a una conclusión. Mejor que discutir, azotar. Y yo creo que tiene toda la razón. Yo lo necesito. Sé que lo que quiero es servirla de la mejor manera posible y ser feliz a su lado. Pero a veces no puedo evitar alguna contestación o molestarla con algo. Antes discutíamos y a veces eso empeoraba las cosas. Muchas veces se dicen cosas sin pensar que hacen mucho daño. En una pareja ha de mandar alguien. Yo creo que naturalmente debe ser la Mujer. Y así asumo que ella me corrija semanalmente. ¿Cómo lo hace? De la siguiente manera.

Durante la semana va apuntando las faltas importantes que cometo. Por ejemplo, esta semana tuvimos un atasco en el fregadero y yo, encargado de llamar al fontanero, no pude hacerlo e incumplí mi deber. Fue mi Esposa la que se tuvo que encargar de todo. Eso la molestó y me dijo que lo pagaría. También comencé una discusión durante la semana. Ella la cortó de inmediato y me dijo que el viernes lo pagaría también. Yo me callé automáticamente sabiendo lo que me esperaba.

El viernes estaba muy cansada, pero el sábado, estábamos viendo Misterioso asesinato en Manhattan. Yo no la había visto, pero Ella sí. Me dijo: "Ve a la cama y espérame desnudo." Yo hice lo que me mandó y al momento apareció Ella con sus bragas y su sujetador negro. Sacó una pequeña fusta y me ordenó levantar el culo y arrodillarme sobre la cama con la cabeza entre las manos. Entonces me empezó a acariciar el trasero con la fusta y me dijo que me iba a castigar para que supiera que era Suyo y que debía obedecerla siempre. Me recordó mi desatención a mis deberes y me dijo que me iba a castigar por ello. Me preguntó si estaba de acuerdo y le dije que sí. Entonces comenzó a azotarme. Al principio despacio y de forma moderada. Pero luego cada vez iba más fuerte hasta que yo, con la respiración entrecortada, le tuve que pedir que fuese más despacio. Ella me acarició el culo con su adorable mano y siguió azotándome con mayor fuerza. Estaba a punto de llorar. Ella se dio cuenta y dejó de azotarme y se puso a acariciarme y a consolarme. Me ofreció sus pezones para que se los lamiera y luego se tumbó en la cama para que lamiese su Trono. Así lo hice durante largo rato. Ella me preguntaba mientras si me dolía y me decía que no debía desobedecerla. Al final alcanzó el orgasmo. Entonces me preguntó si ya estaba calmado o necesitaba más azotes. Y yo le pedí más porque todavía no me sentía calmado del todo. Entonces se levantó otra vez y me puso a cuatro patas y apoyó su pie sobre mi espalda para que elevase más mi trasero. Y me golpeó cada vez con más fuerza. Uno, otro y otro golpe. Llega un momento cuando estás bajo el látigo en que entras en una especie de letargo, de abandono y los golpes caen sobre tu cuerpo y te sientes más fuerte al recibirlos y ya no los evitas. Al fin alcancé este punto y mi Esposa lo dejó. Me dijo que me tumbara boca arriba y así lo hice. A ella le gusta subirse encima de los hombres y que mientras le acaricien el clítoris y así lo hice. Mi Reina volvió a alcanzar el orgasmo un par de veces más. Al fin me ordenó correrme. Es raro el poder que tiene sobre mí. Me dice eso y no puedo evitar obedecerla en unos segundos. Después sacó unas bragas de uno de los cajones y me dijo que durmiera con ellas.

Esta tarde, después de comer, nos hemos echado la siesta. Se ha excitado al ver que tenía marcas de la sesión de azotes de la noche antarior y me ha fotografíado el culo para que todas las Mujeres sepan cómo se somete a un marido. Luego me ha obligado a lamerle el Trono mucho rato. Ha alcanzado cinco orgasmos y luego me ha dicho que se iba a subir sobre mí. Me ha ordenado correrme y no he podido y entonces me ha dicho que ya no me follaba más y me ha dicho que frotase mi pene contra su pierna como consolación. Así lo he hecho y entonces me ha sacado varias fotos y me ha dicho que quería verlas publicadas en el blog esta tarde. Después ha ridiculizado el tamaño de mi pene y me ha hecho reconocerle el derecho a acostarse con hombres más fuertes y mejor dotados que yo. Al final, como ha visto que no me corría rápido, me ha dicho que me iba a dejar sin correrme. Yo se lo he agradecido y Ella se ha ido a la ducha.

¿Para qué este blog?

Hola a todos y bienvenidos a nuestro blog. Nos hemos decidido a crearlo por varias razones.

En primer lugar, compartir nuestra experiencia sobre el amor. Somos una pareja que se ama. Tenemos hijos, trabajo, problemas, etc. Todo de lo más normal: podríamos ser cualquiera de vuestros amigos. Pero compartimos un secreto, una fantasía que nos ayuda a que nuestra relación de pareja vaya mejor. Cuando estamos solos, cuando se cierra la puerta del dormitorio o en cualqueir otro lugar donde nadie nos conozca, damos rienda suelta a nuestro otro yo. Yo paso a ser el sumiso adorador de mi esposa y Ella mi Reina. Creemos que esta experiencia, sencilla y natural de obediencia a la Esposa como Reina del hogar puede servir de espejo a otros y mejorar las siempre difíciles relaciones conyugales.

En segundo lugar, a mi Reina le apetece exhibir su poder sobre mí ante todos los visitantes del blog. Ella disfruta sintiéndose poderosa y yo siendo mostrado ante los demás como su trofeo. Así pues, lo que veréis aquí de forma continua será mi propia humillación. ¿Hasta dónde? Hasta donde mi Reina desee. En esto las normas son claras: La Esposa Manda y el marido obedece.

En tercer lugar, Ella desea contactar con otras mujeres que quieran vivir o ya estén viviendo esta maravillosa experiencia de tener un hombre a los pies para compartir experiencias.

Eso es todo. Esperamos que disfrutéis. Un abrazo fraternal para ellos y una reverencia obediente para Ellas.